Noticias del Museo

HYDROGEN, avances e investigaciones complementarias

Publicado el Miércoles, 11 de Febrero de 2015

HYDROGEN, avances e investigaciones complementarias

Fig.1. Participantes del taller HYDROGEN (Foto: Marie-Pierre Ledru).


Por: Teresa Ortuño

MNHN – Unidad de Botánica y Herbario Nacional de Bolivia

Katerine Escobar

Herbario Nacional de Bolivia

En la ciudad de Cochabamba del 4 al 6 de octubre del 2014, el proyecto “HydroGen -Enfoque paleohidrológico y genético del efecto de las fragmentaciones holocenas en el paisaje y los recursos ictiológicos del Beni (Bolivia)”, organizó un taller en el que participaron renombrados investigadores de diferentes instituciones nacionales e internacionales, con la finalidad de presentar sus trabajos referidos a esta importante temática.  En este evento estuvo presente el grupo de Palinología del Museo Nacional de Historia Nacional (MNHN) y del Herbario Nacional de Bolivia (LPB), representado por MSc. Teresa Ortuño y la Univ. Katerine Escobar.

El proyecto busca caracterizar los efectos de las modificaciones de los paisajes en la biodiversidad del departamento del Beni en Bolivia a escala del Holoceno, última y actual época geológica del período Cuaternario (inicia hace aproximadamente 11.500 años, hasta la actualidad). Para ello involucro áreas de investigación que habitualmente son independientes en el marco de los estudios realizados a esta escala, como ser el modelamiento climático e hidrológico, la genética, paleohidrología y la sedimentología.

Se conoce que en esta región y durante este período, dos tipos de fragmentación han modelado el paisaje y los recursos genéticos actuales:

La primera fragmentación es la consecuencia de los cambios climáticos y tectónicos acompañados de modificaciones considerables de las redes hidrográficas. Bajo el efecto de la dinámica hidrológica – formación de meandros, brazos muertos, lagos - los paisajes fueron y son perpetuamente modificados y con ellos la distribución de las especies forestales y acuáticas. Esta dinámica espacial opera después de muchos millares de años, fragmentando o reuniendo las poblaciones y las especies.

La segunda fragmentación es de naturaleza antropogénica, consecuencia del desarrollo de la agricultura precolombina, con fases de extensión – regresión, deforestación, fragmentación de la cobertura forestal y la formación de la región del Cerrado (sabanas arbóreas).

El aporte más relevante del grupo de palinología (MNHN/LPB) en este proyecto fue realizado por Katerine Escobar, quien estudió la ocurrencia de incendios en esta área a través de la presencia de macrocarbones, los cuales fueron encontrados en tres testigos correspondientes a pantanos (o comúnmente llamados Buritis) de la zona del Beni. Estos testigos son muestras de suelo en forma de cilindro de varios centímetros ó metros que se obtienen con ayuda de una perforadora palinológica donde se distingue la sedimentación del suelo en el trascurso del tiempo.

Los testigos fueron datados con C14 a diferentes profundidades, cuyos resultados muestran una notable variación en la ocurrencia de incendios entre edades y testigos,y resalta que actualmente los porcentajes de carbones son elevados en relación a los existentes en el pasado, por lo que K. Escobar señala que esto nos indicaría una posible intervención humana intensiva en la modificación del paisaje desde los 3000 años BP (cal yr BP= años antes de 1950).

Durante el taller la investigadora del MNHN, Teresa Ortuño, expuso también los avances de los trabajos realizados por el grupo de palinología sobre la lluvia de polen moderno en diferentes ecoregiones de Bolivia, y mostró los resultados de los estudios palinológicos en la Cordillera Oriental (Tuni Condoriri, Charquini, Escalerani), realizada a testigos de sedimentos obtenidos de bofedales.

Los bofedales son un tipo de vegetación que crecen en ambientes entre los 4.000 y 4.700 m, caracterizados por su estructura semejante a un cojín, y por su función que podría compararse con la de una esponja, puesto que son colectores de agua, lo que les permite mantenerse siempre verdes, ya que forman ojos de agua y hasta conservan corrientes subterráneas, los cuales son recursos hídricos importantes en estas zonas áridas. En los bofedales, las plantas se desarrollan sobreponiéndose año tras año a manera de capas, lo que permite una sedimentación constante, donde las partes muertas de la planta van formando un suelo rico en materia orgánica, conocido como turba, que alcanzan diferentes profundidades y donde se conserva de forma adecuada el polen por la reducida oxigenación.

Los resultados de T. Ortuño de los testigos de suelo en la Cordillera Oriental, alcanzaron 2 m de profundidad (hasta la base rocosa) cerca de la represa del Tuni Condoriri, lo que indica que este bofedal empezó a desarrollarse hace 7.400 Cal yr BP de antigüedad; mientras que cerca del glacial de Charquini, a 4 m de profundidad, el bofedal alcanza 4080Cal yr BP años de antigüedad, lo que demostraría que los bofedales son entidades independientes en su desarrollo y que tardaron muchos años en establecerse.

Otros resultados importantes del análisis de polen en estos testigos muestra también que en los últimos 280-170± 50 14C años Cal yr BP, que corresponde a un rango de edad aproximado entre los años 1730 – 1830, existe una disminución paulatina de humedad en el ambiente detectado en Tuni Condoriri y Chaquini, lo que estaría asociado con un proceso de retroceso de glacial. Este cambio está relacionado al impacto de la pequeña edad de Hielo (“LIA”), ocurrido en la segunda mitad del siglo XVII, aproximadamente en el año 1650, reflejando en el espectro polínico menos humedad en el ambiente y mayor temperatura, los cuales se incrementan en los últimos 50 años, probablemente ya como un efecto del cambio climático.

 

 (Foto: Ictiología)
(Foto: Ictiología)
Tangara             (Foto: Isabel Gómez / Archivo CBF (MHNH-IE)
Tangara (Foto: Isabel Gómez / Archivo CBF (MHNH-IE)
Cactus                 (Foto: Teresa Ortuño / MNHN)
Cactus (Foto: Teresa Ortuño / MNHN)